Una estampida de líneas y formas que dan vida a hojas ausentes de color, huyen angustiosamente del prostíbulo comercial que ha convertido su virginidad en figuras manoseadas y abusadas.
Un acto heróico y arriesgado como lo es toda huida de lo cotidiano. Gráficas como cómplices sudorosas trepan los muros del sentido práctico y vuelven a vivir de nuevo. Tal vez maltrechas, pero libres al fin.
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